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lunes, 1 de septiembre de 2014

Realmente utilizamos el 10% de nuestro cerebro ?

Hace unos días llegaba a la cartelera Lucy, una cinta de Hollywood protagonizada por Scarlett Johansson y cuyo argumento gira alrededor de una gran mentira: que el ser humano usa sólo el 10% de su cerebro. Un mito que la comunidad científica lleva años desmontando, pero que goza de gran aceptación popular hoy en día.

El ser humano utiliza prácticamente el 100% cien del cerebro para realizar cualquier actividad, según los neurólogos, lo que desmonta por completo el argumento de la película y la convierte en mera ciencia ficción.

De hecho, es un mito que el ser humano únicamente utiliza el 10% de su cerebro, según explica el director del área de Cultura de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Jesús Porta. "Es un mito que difundió Albert Einstein en el siglo XIX facilitando la incultura popular", asegura. El origen de este mito tampoco queda muy claro, y es que en Quo también habla de una cita del psicólogo estadounidense William James, quien en 1906, en un artículo titulado Las energías del hombre, escribió. "Estamos haciendo uso de tan solo una pequeña parte de nuestros posibles recursos físicos y mentales." También hay quien sostiene que el origen de este mito está en las investigaciones de finales del siglo XIX, donde neurólogos descubrieron que las neuronas tan solo componen un porcentaje realtivamente pequeño de nuestro cerebro.

Pensar que eso supone que sólo usamos el 10% de la capacidad cerebral es absurdo, dicen los expertos. Por tanto, la película Lucy se basa en una premisa incorrecta porque "en las pruebas de imagen funcional que se hacen a los pacientes se ve que se activa todo el cerebro", asegura el doctor Porta. Desde el punto de vista evolutivo, este mito no tiene cabida ya que si de verdad no se utilizara el restante 90% del cerebro, no tendría sentido su existencia. Por lo tanto, el argumento de Lucy que se basa en que si el cerebro se utilizara al 100 por cien, el ser humano desarrollaría una serie de capacidades que en la actualidad no tiene, es pura ficción. "El ser humano no tiene capacidades telepáticas ni telequinéticas ni lo va a tener nunca, ni falta que le hace porque para eso tenemos el mando a distancia", señala con humor el doctor.

Además, esta evidencia se puede constatar en pruebas que se han hecho a pacientes ya que por ejemplo "en una persona que tiene parkinson, la sustancia nigra que se degenera es un 2% del cerebro", afirma Jesús Porta. De la misma forma, un paciente con alzheimer "tiene el 90% de su cerebro perfecto", añade el doctor. Neurólogos y neurocientíficos como Barry Beyerstein y John Henley también explican que la mayor parte del día utilizamos casi el 100% de nuestro cerebro, incluso mientras dormimos. "Si no usáramos el 90% de nuestra mente, nuestro rendimiento no debería verse afectado cuando se lesionan ciertas áreas del cerebro", explica, al igual que Porta, Beyerstein.

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martes, 5 de marzo de 2013

El lenguaje evoluciona, producto de esta evolución son los miles de lenguas habladas en la tierra


Rastreando los parecidos entre los distintos vocablos de dos lenguas se puede poner fecha a una lengua común a ambas. De igual forma que hacen los genetistas con las mutaciones y el genoma. Así, unos genetistas han puesto fecha al famoso poema homérico, la Ilíada. Se publicó el 762 A.C.El lenguaje es un producto humano fascinante. A la vez tremendamente sencillo y sumamente complejo. Cualquier bebé en circunstancias normales lo aprende sin esfuerzo. A su vez, otros idiomas resultan incomprensibles. Todos los idiomas son muy parecidos. Y muy distintos. Hay miles de lenguas en la tierra. Quizá todas provengan de una única ancestral y por una suerte de torre de Babel bíblica se separaron hasta llegar a la rica variedad actual.

Desde el punto de vista psicológico, el lenguaje es muy atractivo. Es la ventana más accesible de la mente. Sabemos lo que ocurre en la mente de los otros porque nos lo cuentan, porque hablan. Aún siendo tan accesible es muy costoso saber cómo se genera. Los gramáticos llevan siglos lidiando con verbos, nombres y pronombres. Nuevas técnicas se suman y el panorama, lejos de aclararse parece oscurecerse.

Empecemos por la cuestión más fundada aunque no siempre parezca obvia. Las lenguas son equivalentes. Hace décadas, el gran lingüista Noam Chomsky lanzó la idea de que existen dos estructuras, la profunda y la superficial. La profunda es común a todas las lenguas y la superficial varía. Todos decimos lo mismo pero de distintas maneras. Esto concuerda con la evidencia. El cerebro está precableado para el lenguaje. Cualquier niño puede aprender cualquier lengua. Cualquier texto puede traducirse (aunque se pierdan matices).

Pero vayamos a la genética. El genoma de todos los humanos es casi idéntico. Pequeños cambios nos hacen muy diferentes. Es probable que todos descendamos de unos antecesores comunes, una madre y un padre. Pequeños cambios en el genoma, pequeñas mutaciones se van acumulando durante generaciones y siglos.

Las lenguas evolucionan e incorporan pequeños cambios que se acumulan. Los genomas evolucionan e incorporan pequeñas mutaciones. Comparando dos genomas podemos saber cuál es el antecesor común. Sabiendo la tasa de mutaciones en el tiempo podemos saber cuando existió ese antecesor común. ¿Se pueden aplicar técnicas genéticas al lenguaje?

Es lo que ha hecho un grupo de biólogos. No han sido lingüistas sino biólogos los que han datado la Ilíada. El resultado coincide con lo que los lingüistas suponían: es del octavo siglo A. C.

Para lograr la datación han comparado palabras del griego moderno, el lenguaje del autor, Homero, y de los hititas, el pueblo existente cuando se produjeron los hechos. Han buscado palabras comunes y significativas que aparecen todos los idiomas como partes del cuerpo, colores y relaciones como padre e hijo. Esta técnica es en realidad más antigua y fue empleada en los 50's por el lingüista Morris Swadesh.

El estudio del genoma ha sido facilitado por la brutal fuerza de cálculo de los ordenadores. Aunque el lenguaje se resiste a someterse el imperio del Big Data, el camino es irreversible. Los traductores son un gran ejemplo. Pura estadística. Todo avanza y puede decirse que los ordenadores como Watson están empezando a comprender el lenguaje. Pero, entretanto, la pura estadística es muy útil. Hace poco supimos que científicos lograron reconstruir lenguas antiguas mediante software.

Esto nos lleva a acercarnos a un sueño largamente anhelado y complejo. ¿Cómo transcurrió la evolución humana? Una nueva especie capaz de usar el lenguaje, el homo sapiens, se expandió gradualmente por la tierra. Según se separó en distintos grupos, su genoma incorporó distintas mutaciones, su lenguaje nuevas palabras y sus actos dejaron distintas evidencias fósiles. ¿Podrá la estadística del Big Data mostrarnos todo el subyugante recorrido? Quizá, comenzando con la obra más antigua de la literatura occidental, la Ilíada.

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